Por Ivan Alborta
Un nuevo esquema arancelario implementado por Estados Unidos está obligando a exportadores e importadores latinoamericanos a revisar sus cadenas de abastecimiento, debido a tasas de entre el 10% y el 12,5% para 60 economías. Esto introduce un factor adicional de planificación para las empresas exportadoras, que deben adaptarse a porcentajes y excepciones distintas según el producto.
[Foto: Infobae] / Un contenedor de carga en un puerto, ilustrando el impacto de los nuevos aranceles en la logística exportadora de la región
La medida, basada en la Sección 301 de la ley comercial estadounidense, reemplaza al arancel global temporal que regía desde febrero y obliga a los despachantes de aduana y agentes de carga a revisar con mayor detalle cada partida arancelaria antes de exportar. Un mismo país puede tener bienes exentos y bienes gravados dentro del mismo envío, lo que exige trazabilidad documental más precisa y tiempos de gestión adicionales.
En Uruguay, por ejemplo, el 77,5% de los productos exportados a Estados Unidos quedó exceptuado de la nueva tarifa, mientras que rubros como el sebo bovino, la soja o la miel sí quedaron alcanzados. En Perú, la proporción se invierte: el 55% del valor exportado a ese mercado afrontará el arancel más alto, mientras que más de 2.000 partidas, equivalentes al 45% restante, permanecen excluidas.
Los sectores más sensibles al tiempo, como los productos agroindustriales frescos y perecederos, enfrentan el mayor desafío operativo, ya que un mismo punto porcentual de arancel puede definir la viabilidad de una ruta aérea frente a una alternativa marítima más lenta pero de menor costo. En esos rubros, cualquier variación arancelaria repercute de inmediato en la rentabilidad de cada embarque.
Frente a este escenario, algunos países avanzan en acuerdos que amplían destinos alternativos para su oferta exportable. Ecuador firmó esta semana un tratado de libre comercio con Canadá que elimina aranceles para el 99,6% de sus productos, una salida que reduce la dependencia de un solo mercado y ofrece margen de maniobra logística ante medidas comerciales cambiantes.
La capacidad de anticipar ajustes normativos y de diversificar mercados y modos de transporte se perfila como la principal herramienta para sostener la competitividad exportadora de la región. Varios gobiernos de la región mantienen abierta la posibilidad de solicitar una reevaluación de sus tasas ante la oficina comercial estadounidense, a partir de reformas normativas internas vinculadas a la prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzoso.
Información basada en reportes de Infobae. Ver fuente original.
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