Por Ivan Alborta
Los cristales del oído, también conocidos como otoconias, pueden desprenderse y provocar vértigo al alterar la percepción del movimiento de la cabeza. Esto puede ocurrir con un simple giro en la almohada o un gesto mínimo con la cabeza, lo que puede hacer que la habitación parezca girar.
[Foto: Infobae] / Ilustración de los cristales del oído y su relación con el vértigo
Los cristales del oído están formados por carbonato de calcio y funcionan como sensores de gravedad. Si se sueltan y entran en los canales semicirculares llenos de líquido, envían señales erróneas y provocan vértigo. El neurólogo Neil Cherian explica que estas partículas forman parte de un sistema que normalmente ayuda a detectar el movimiento.
El problema comienza cuando parte de estas otoconias se desprende y pasa a zonas donde no debería estar. Allí alteran el desplazamiento normal del líquido en los tres canales semicirculares y generan una percepción errónea del movimiento. El vértigo posicional paroxístico benigno es el cuadro que se presenta con episodios breves en los que la persona siente que todo gira al darse vuelta en la cama o al mover la cabeza.
El diagnóstico del vértigo posicional paroxístico benigno se basa en los síntomas y en la detección de nistagmo durante la evaluación médica. Los profesionales sanitarios buscan específicamente el nistagmo, porque esos movimientos de los ojos pueden confirmar que el oído envía señales de movimiento que no coinciden con lo que la persona ve. El tratamiento habitual consiste en procedimientos de reposicionamiento canalicular, como la maniobra de Epley, que puede hacerse en una cama o en el suelo.
Es importante destacar que el vértigo posicional paroxístico benigno puede ser tratado de manera efectiva con ejercicios y procedimientos de reposicionamiento canalicular. Sin embargo, si el vértigo y el mareo causan náuseas tan intensas que impiden retener líquidos, o si aparecen debilidad, entumecimiento, hormigueo o cambios en la visión, es necesario buscar atención médica de emergencia. No existe una forma de prevenir por completo este problema, pero sí se puede identificar y tratar antes de que se convierta en un problema más grave.
La prevención y el tratamiento oportuno son clave para evitar que el vértigo posicional paroxístico benigno se convierta en un problema crónico. Es importante consultar a un profesional sanitario si se experimentan síntomas de vértigo o mareo, especialmente si se acompañan de otros síntomas como náuseas, vómitos o cambios en la visión. Con el tratamiento adecuado, es posible aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas que sufren de este trastorno.
Información basada en reportes de Infobae. Ver fuente original.
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